25 Abril 20214 Pascua

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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4 Pascua

Yo doy la vida por mis ovejas.

(25 de abril de 2020)

En pocas palabras: Jesús es nuestro Buen Pastor. Él da su vida por nosotros para que podamos dar nuestra vida por aquellos que se nos han confiado.

“Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas.” 

Hace unos cuarenta años, cuando era un joven sacerdote, estaba en una reunión de verano con un grupo de feligreses. De repente escuchamos una explosión como el disparo de un rifle. La ventana se rompio. Al darme cuenta de que alguien estaba arrojando piedras, comencé a correr hacia la puerta con tres hombres detrás de mí. Un par de adolescentes estaban allí con piedras en la mano. Al vernos, soltaron las piedra y comenzaron a correr. Lleno de adrenalina, corrí más rápido que nunca. Desafortunadamente, al doblar una esquina me resbalé. Los otros tres hombres seguian y unos minutos más tarde estaban de regreso con los dos muchachos al frente. Los chicos estaban llorando. Les dijimos que no íbamos a llamar a la policía, pero que queríamos ver a sus papás. Nos llevaron a su casa que estaba cerca. Los papás se sintieron mortificados y prometieron restitución. Esa noche, mi cuerpo dolía por los moretones y raspaduras, pero me sentía bien. Estaba dispuesto a poner mi cuerpo en línea para defender al rebaño. Tenía un poco de la sensación que tienen los papás y las mamás jóvenes. Están dispuestos a dar la vida por sus hijos.

Eso fue hace cuarenta años. Hoy no tendría mucho que ofrecer en cuanto a defensa física, pero Jesús indica que el pastor también defiende espiritualmente a su rebaño:

En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa.

¿Quién es el lobo? Los primeros escritores cristianos identifican al lobo como Satanás. Satanás nos ataca más que nunca, especialmente a nuestros hijos. y nuestra arma es la oración. Esto se aplica a las mamás y papás jóvenes que darían su vida para proteger a sus hijos. Satanás es cruel. Como un león rugiente, ataca a los débiles e indefensos. Ataca a nuestros niños y hoy tiene herramientas poderosas. Para defender a nuestros hijos, para defender el rebaño, tenemos que unirnos. Hacemos eso como parroquia y lo hacemos como arquidiócesis. Es nuestra forma de unirnos a Jesús, el Buen Pastor.

Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas.

Jesús es el pastor invisible. el arzobispo Etienne lo representa visiblemente en el oeste de Washington. Ahora quisiera dar algunos detalles sobre nuestro apoyo y unidad con el Arzobispo Etienne a través de la Campaña Católica Anual ...

Jesús es nuestro Buen Pastor. Él da su vida por nosotros para que podamos dar nuestra vida por aquellos que se nos han confiado. Amén.


Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
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 Los seguidores de Cristo tenemos muchos privilegios. Pero solemos no darnos mucha cuenta de ellos.

Primer privilegio: Jesucristo es el Salvador. Eso se dice fácil. Y tanto se ha repetido que no parece nada de particular. Y no lo aprovechamos en toda su dimensión. Jesucristo nos salvó de gratis, sin ningún esfuerzo de nuestra parte. Se nos pide –eso sí- aprovechar las gracias que Jesucristo nos regala… igual que cualquier regalo: si se nos da, hay que recibirlo.

Pero, si nos fijamos bien, no todos aceptamos la salvación que Jesús nos vino a traer. Parece un contra-sentido, pero muchos están abiertamente en contra de Jesucristo, en contra de Dios. Esto significa que están rechazando la redención que sóloCristopuede darnos (cfr. Hech. 4, 12). Y los que así piensan quedan de su cuenta para salvarse… si es que eso fuera posible.

Segundo privilegio: nosotros estábamos secuestrados después del pecado de nuestros primeros progenitores. Pero Jesucristo vino a salvarnos, es decir, a rescatarnos de ese secuestro. Y no sólo nos ha rescatado, sino que además nos ha hecho hijos de Dios. Y "no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que realmente lo somos" (1 Jn. 3, 1-2). ¡Woao! ¡Ser hijos de Dios! ¡Y ser hijos de verdad!Es decir, Jesucristo no sólo nos ha salvado, sino que nos ha dado mucho más que eso: nos ha hecho hijos de Dios. Otra cosa que se repite y no parece nada de particular.

Pero ¿nos damos cuenta del privilegio de ser hijos de Dios y de poder llamar a Dios "Padre" porque Jesucristo, que es el Hijo Único de Dios, ha compartido Su Padre con nosotros? Ser “hijo/a de Dios” se dice tan fácilmente. Pero… ¿alguna vez hemos agradecido a Dios ese altísimo privilegio… o simplemente lo tomamos como un derecho merecido?

Cierto que Jesús anunció que nos iba a salvar: “Yo soy el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas” (Jn. 10, 11-17). Y cumplió esa promesa, porque su vida la dio. ¡Ah! ¡Pero la recuperó! Y la recuperó con gloria, porque no se quedó muerto: ¡resucitó!

Y aquí viene el tercer privilegio: el habernos prometido que nos resucitaría a nosotros también y que nos daría la gloria que Él tiene. ¡Woao! Pero hay una condición: tenemos que ser ovejas de su rebaño.

¿Quiénes son las ovejas de su rebaño? Los que conocen su voz, porque lo conocen a Él y le siguen. Esos son hijos e hijas de Dios. Y ésos resucitarán como Él resucitó y serán semejantes a Él, porque tendrán la gloria que viene de Él y que conoceremos cuando lo veamos cara a cara.

Tres privilegios: ser salvados gratis, ser hijos de Dios y resucitar. Porque se dicen fácil, podemos no darnos cuenta de ellos y olvidar agradecerlos.

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