14 Marzo 20214 Cuaresma

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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4 Cuaresma

Hora de Reconstruir

(14 de marzo de 2021)

Mensaje basico: Jesús quiere hacernos volver a Jerusalén, nuestro hogar verdadero. Es hora de reconstruir.

Hoy celebramos el Domingo Laetare. El nombre viene de la palabra latina, ¡Alegrate! En el Evangelio, Jesús nos da una razón asombrosa para alegrarnos:

“Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.”

La gran manera de recibir a Jesús es la Comunión. Cuando te acerques, inclínate cuando la persona adelante reciba a Jesús. Luego quítate la mascarilla. El sacerdote o ministro sostendrá la Hostia frente a ti y dirá "El Cuerpo de Cristo". Tomar un paso al lado y comulgar con gratitud.

Queremos que nuestra celebración de la Eucaristía sea lo más reverente posible. Por eso, en los últimos tres sábados hemos tenido entrenamiento para Lectores, Ministros Eucarísticos y Acólitos. Hoy voy a comisionar a los Ministros Extraordinarios de Comunión y bendecir a los lectores y acólitos. También extenderé la bendición a otros ministros litúrgicos, incluidos los sacristanes, la música y la hospitalidad.

La pandemia ha afectado la participación en la liturgia. Hemos sentido aislados y alejados, especialmente de lo más importante: la participación en la Eucaristía. Podemos identificarnos con el Salmo:

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos
a llorar de nostalgia;
de los sauces que esteban en la orilla
colgamos nuestras arpas

El Libro de Crónicas (que leemos hoy) habla de la deportación de los judíos a Babilonia y su regreso bajo el rey persa Ciro. Él declara: " Así habla Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha mandado que le edifique una casa en Jerusalén de Judá. En consecuencia, todo aquel que pertenezca a este pueblo, que parta hacia allá, y que su Dios lo acompañe.".

Pues, el Rey Ciro era un poco sobrado. No obstante los judios en Babilonia, se alegraron de esta noticia buena. A pesar del viaje duro de 2700 kilometros tras un desierto, podian al final volver a Jerusalen y comenzar la reconstruccion del templo.

Nos enfrentamos a algo semejante. Mientras nuestros adultos mayores y otros reciben la vacuna, están comenzando volver a Misa. Queremos darles la bienvenida. Los necesitamos para reconstruir nuestra parroquia.

Con eso reconozco a un grupo vital para nuestra reconstrucción. Me refiero a los que recibirán los sacramentos pascuales: bautismo, confirmación y eucaristía. Hoy reciben el segundo escrutinio. Se trata de la liberación del cautiverio, no del cautiverio babilónico, sino el cautiverio de Satanás. Jesús quiere hacernos volver a Jerusalén, nuestro hogar verdadero. Es hora de reconstruir. Amén.. 


Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
4 Cuaresma

“El que cree en Él, no será condenado. Pero el que no cree, ya está condenado”. (Jn. 3, 14-21).

Duras y decisivas palabras. Palabra de Dios que sentencia la importancia de la fe. El que no cree, será condenado. Pero… el que sí cree ¿ya está salvado? ¿Basta la fe? ¿Basta creer?

Fundamentándose en la Sagrada Escritura, la Iglesia Católica siempre ha sostenido que la fe sin obras no basta para la salvación. Pero... ¿qué son las obras?

Traducido a la práctica significa que en el Bautismo recibimos como regalo de Dios la virtud de la Fe y la Gracia Santificante. Y las obrasconsisten en nuestra respuesta a ese don que Dios nos da: podemos responder con buenas obras, con malas obras o sin obras.

Ahora bien, no somos capaces, por nosotros mismos, de salvarnos y de santificarnos. Por eso San Pablo nos dice: “La misericordia y el amor de Dios son muy grandes. Por pura generosidad suya hemos sido salvados... En efecto, ustedes han sido salvados por la gracia, mediante la fe;y esto no se debe a ustedes mismos, sino que es un don de Dios” (Ef. 2, 4-10).

Es decir, nuestra salvación depende primeramente de Dios. Pero el ser humano tiene su participación, la cual consiste en dar respuesta a todas las gracias que Dios nos ha dado y que nos da continuamente para ser salvados. Eso es lo que la Teología Católica llama “obras”.

Y es tan imposible para nosotros mismos acceder a la salvación que, hasta la capacidad para dar esa respuesta a la gracia divina, no viene de nosotros, sino de Dios.

Ahora bien, llegará el momento del fin, bien por nuestra propia muerte o bien porque se termine el tiempo y pasemos a la eternidad. Y en ese momento final ya no hay sino salvación o condenación. El Evangelio nos dice cuál es la causa de la condenación: “La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la Luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la Luz, porque sus obras eran malas” (Jn. 3, 19).

Cristo es la Luz que vino a este mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo. ¿Y en qué consiste preferir la Luz a las tinieblas? Consiste en creer en Él, seguirlo a Él, tratar de ser como Él y de actuar como Él.

Entonces, a la gracia de la salvación realizada por Jesucristo respondemos con nuestras “obras”. ¿Cuáles son esas obras? Muy variadas. Aquí van algunas: oración, santidad, buenas acciones, obras de misericordia, de compasión, de ayuda a los demás…

Pero debemos recordar que nuestra respuesta en obras es también don de Dios: es que hasta el deseo y la posibilidad de realizarlas también vienen de Dios. Y en esto no nos podemos equivocar (y de paso pecar) creyendo que uno es muy capaz de salvarse y de ser santo sólo con su esfuerzo.

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