20 Diciembre 20204 Adviento

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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4 Adviento

Dios siempre cumple su promesa

(20 de diciembre de 2020)

Mensaje: Confiados en que Dios siempre cumple su promesa, nos unimos a María al decir: "cúmplase en mí lo que me has dicho.”

Esto puede sorprender a algunos de ustedes, pero uno de mis mejores retiros fue bajo la dirección del P. Gustavo Gutiérrez. Dada su fama como el "padre de la teología de la liberación", estaba preparado para el análisis social. En cambio, se centró en la Biblia y la espiritualidad. Comenzó haciendo esta observación: Se puede entender la Biblia entre dos polos: promesa y cumplimiento. Dios hace promesas y las cumple. Dios es diferente a nosotros. Hacemos promesas pero no siempre las cumplimos. Dios, por otro lado, siempre cumple su promesa.

Vemos esta promesa y cumplimiento en las lecturas de hoy. Dios le hace una promesa extraordinaria al rey David. "Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente". Nuestro Salmo reitera esta promesa: " Un juramento hice a David, mi servidor, una alianza pacté con mi elegido: ‘Consolidaré tu dinastía para siempre y afianzaré tu trono eternamente ".

La casa de David es una dinastía real. Por la historia sabemos que las dinastías son frágiles. Considerar la Casa de Tudor, que incluía al rey Enrique VIII y la reina Isabel. Duró poco más de un siglo. En nuestro país tenemos cuasidinastías como la de Kennedy y la de Bush. La Biblia se referiría a ellos como la Casa de Kennedy y la Casa de Bush. A las dinastías generalmente no les va bien. La Casa de David tuvo una historia difícil, pero su gobierno duró más de cuatro siglos. Y luego vinieron los babilonios. Llevaron ese reino a un final terrible.

Entonces, ¿qué podemos decir sobre la promesa de Dios a David? Bueno, como vemos hoy, Dios no solo cumple la promesa, sino que la supercumple. Después de una larga preparación, en el momento justo, Dios envía un ángel a una virgen desposada con un hombre llamado José de la Casa de David. El ángel le dice a la Virgen María: "Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús". Esto se refiere a la concepción virginal de Jesús. Entonces Gabriel dice: " Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David ".

Dios cumple su promesa, a menudo de formas extraordinarias y sorprendentes. San Pablo habla sobre " la revelación del misterio, mantenido en secreto durante siglos, y que ahora, en cumplimiento del designio eterno de Dios, ha quedado manifestado ....."

Este es el misterio que celebramos en unos pocos días. Dios siempre cumple su promesa. A menudo lo hace de maneras que van más allá de nuestras expectativas. Ahora acompañamos a María y José en el camino a Belén, la Ciudad de David. Saludamos a María con las palabras del ángel: "¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo ". Confiados en que Dios siempre cumple su promesa, nos unimos a María al decir: " cúmplase en mí lo que me has dicho ". Amén


Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
4 Adviento

Un suceso ligado a los hechos de Navidad, al que no le damos demasiada importancia es la Huída a Egipto de Jesús, María y José. 
Se les presenta el problema de salir apurados en medio de la noche para huir escondidos, porque Herodes buscaba al Niño para matarlo! 
Después de una larga travesía por el desierto, llegan entonces de inmigrantes a un país extraño, con los problemas típicos de cualquier exilado. 
A todas estas incertidumbres se agrega la impresión y el dolor al conocer el terrible crimen cometido por Herodes contra los niños inocentes. Pensar que por el Hijo de Dios había sucedido este asesinato masivo. Jesús había venido para salvar al mundo y ya comenzaba a ser signo de contradicción. (cf. Lc. 2, 34)
Y la verdad es que Jesús ha seguido siendo signo de contradicción para todo aquél que no desee aceptar la salvación que Él nos vino a traer.
La salvación fue realizada por Jesús, pero somos libres de aceptarla o de rechazarla. Es el misterio de la libertad humana. Jesús lo ha hecho todo y desea que todos aprovechemos la salvación que Él nos ha regalado, pero requiere que respondamos a ese gran regalo con algo muy pequeño e insignificante.
Lo que sucede es que eso tan pequeño que se nos pide a veces nos parece muy grande e importante. Es nuestra voluntad, otro regalo que también Dios nos ha dado. 
Pero, ¿por qué nos cuesta tanto entregar nuestra voluntad y renunciar a nuestra libertad? ¿Por qué no imitamos a María y José en todos estos eventos navideños?
La Virgen entrega su voluntad en cuanto recibe el anuncio del Ángel Gabriel de que el Hijo de Dios sería concebido en su seno. Ella se hizo y se reconoció “esclava del Señor” (Lc. 1, 38),  y siguió siéndolo toda su vida. Así, gracias a Ella y a su entrega, Dios realizó su obra de salvación de la humanidad.
San José no duda ni por un momento cuando el Ángel le anuncia a él también que María ha concebido por obra del Espíritu Santo (cf. Mt. 1, 20). Tampoco titubea al recibir este otro anuncio de huir a Egipto (Mt 2, 13-15). Confía en Dios y se lanza de inmediato a lo desconocido del desierto para llegar a ese exilio inesperado.
Por cierto, la crueldad de Herodes no quedó sin castigo en la tierra. Dios a veces castiga aquí también, como a veces podemos constatar. El historiador Flavio Josefo describe con todo detalle la horrible muerte que sufrió Herodes poco después de estos terribles hechos. Acabó consumido por una enfermedad intestinal putrefacta que despedía un hedor insoportable. Murió unos tres años después del nacimiento de Jesús.
Después de la muerte de este tirano, la Sagrada Familia se estableció en Nazaret posiblemente cuando Jesús tenía unos 3 a 4 años de edad.

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