26 Julio 202017 Tiempo Ord

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
* Disponible en Inglés - ve Homilías Inglés
17 Tiempo Ord

El Mal es Como Coronavirus

Mensaje: En la Eucaristia te unes a todo el cosmos dando gracias a Dios. Con Jesús podemos decir: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra..."

Las últimas dos semanas, Jesús ha dado algunas imágenes difíciles: el juicio final que implicará una gran separación: los pescados buenos de los malos, la cizañas del trigo. El trigo se recoge para una cosecha gloriosa, mientras que la cizaña se arroja al horno para quemarlas.

Para entender esta imagen necesitamos saber qué es el mal. El mal no tiene una existencia independiente. El mal depende del bien para existir. El mal es algo así como el coronavirus. Si entra en un cuerpo humano con un número suficiente, se apodera de las células buenas, causando enfermedades e incluso la muerte.

Del mismo modo, el pecado se hace cargo de algo bueno y causa destrucción, incluso la muerte. Considera el pecado de la lujuria. Como el coronavirus, la lujuria es parasitaria. Se hace cargo de algo bueno. La sexualidad es muy buena: une a dos personas y crea una nueva vida. La lujuria, por otro lado, solo busca placer. En lugar de traer unión, trae separación. Piensa en la chica que espera la llamada que nunca llega.

El mal, ya sea lujuria, avaricia o glotonería, siempre es parasitario. Destruye algo bueno y, al final, destruye incluso el placer mismo.

¿Entonces que hacemos? Por lo general, no es una buena idea enfrentar el mal directamente. El venerable obispo Sheen dice que tenemos que desplazar al mal. En última instancia, tenemos que hacer lo que Jesús dice hoy: encontrar el tesoro enterrado en un campo. Ve tras esa perla de gran precio.

¿Y cuál es la perla de gran precio? Es nada más y nada menos que una relación con Jesús. Jesús mismo es el reino de Dios. Contiene todo lo bueno: perdón, curación y belleza. En él encontramos placer que perdura.

Es por eso que Jesús nos habla sobre el cielo y el infierno. El cielo es una relación con él que comienza ahora y continúa en la vida eterna. El infierno es simplemente la ausencia de esa relación. Lo que les sucede a aquellos que nunca reciben un llamado claro para venir a Jesús, lo dejaré a otros para especular. Para ti y para mí, el asunto es claro: ¿estamos listos para vender todo para obtener el tesoro escondido, la perla de gran precio?

El próximo domingo escucharemos acerca de Jesús tomando panes, bendiciendo, partiendo y dándoles para alimentar a las personas en un lugar desierto. Será una gran oportunidad para reflexionar sobre cómo Jesús se entrega a nosotros en la Eucaristía.

Por hoy recuerda que el mal no tiene una existencia independiente. Como un parásito o como el coronavirus, el mal absorbe la vida y trae enfermedades y muerte. Solo Jesús trae bondad duradera: él es el tesoro enterrado, la perla de gran precio.



Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
17 Tiempo Ord

¡Cuántas veces hemos repetido el “venga a nosotros tu Reino” al rezar el Padre Nuestro! ¿Qué significará esa frase?

Jesucristo nos la explicó con muchísimas comparaciones y parábolas. Tanta importancia tiene, que debe estar antes que todo lo demás.

En la Parábola del Tesoro escondido y la de la Perla fina. (Mt. 13, 44- 46),Jesús nos plantea cuán valioso es el Reino de los Cielos si se compara con otras riquezas. Nos habla de un tesoro que alguien encuentra y, “lleno de alegría, vendetodo lo que tiene”,para poder comprar ese terreno. Y nos cuenta de un comerciante de perlas finas, que encuentra “una perla muy valiosa”, por lo cual vende todo lo que tiene para comprarla.

Como vemos, ambas comparaciones dadas por el Señor nos indican que no hay nada más importante que el Reino de los Cielos. Por eso, el que lo encuentra trata de comprarlo al costo que sea y vende todo lo que tiene, para poder lograr tenerlo.

El Reino de Dios ciertamente comienza desde aquí en la tierra. Pero lo obtendremos plenamente al pasar a la eternidad, cuando podremos gozar de la presencia de Dios en el Reino de los Cielos.

Pero para llegar allí, para vivir el Reino de los Cielos y para vivir en el Reino de los Cielos, debemos “vender” todo lo demás y “comprar” ese terreno y esa perla que es el Cielo.

“Allí donde está tu riqueza, allí estará también tu corazón”,nos advirtió el Señor en otra oportunidad(Mt. 6, 21). ¿Y cuál es nuestra riqueza? ¿Qué es lo que consideramos más importante en nuestra vida? Será .. ¿el dinero? ¿la familia? ¿el trabajo? ¿el poder? ¿la recreación? ¿el cuerpo? ¿la salud? ¿la longevidad? ¿el conocimiento? ¿la actividad? ... ¿Cuál es nuestra riqueza? Si es alguna de estas cosas o algo parecido, y no es el Reino de los Cielos, estamos mal, pues tenemos puesto el corazón en “riquezas” aparentes, y no en la verdadera riqueza, la única riqueza. 

Recordemos que en otro momento nos dijo el Señor, también refiriéndose a su Reino y comparándolo con otras riquezas: “Busquen primero el Reino de Dios y lo demás les vendrá por añadidura” (Mt. 6, 33). Es decir, adicionalmente se nos darán otras cosas. Pero primero tenemos que buscar lo que es realmente importante: el Reino de Dios, la salvación.

La “añadidura”, lo adicional, son todas las demás cosas que no son el Reino de los Cielos. Son las cosas que hay que vender para comprar lo verdaderamente valioso. El problema es que si buscamos sólo la “añadidura”, lo secundario, corremos el riesgo de quedarnos sólo con eso y de perder lo que es importante. En cambio, si buscamos lo que verdaderamente vale, el Reino de los Cielos, tendremos eso ... y también lo demás. Buen negocio ¿no?


These homilies may be copied and adapted for your own use; however, they may not be commercially published without permission of the author.