31 Marzo 20194 Cuaresma

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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4 Cuaresma
Versiculo Biblico Mas Popular
(31 de marzo de 2019)

Mensaje: ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas." O como escuchamos hoy, "me levantaré y volvere a mi padre". Y se levantó.

En esta Cuaresma hemos estado hablando de recuperar el enfoque. Como dice Jesús: "Adorarás al Señor tu Dios y solo a él servirás". Hasta ahora hemos visto dos formas poderosas de recuperar el enfoque: la gratitud y el arrepentimiento. Gratitud: "Maestro, es bueno que estemos aquí". Arrepentimiento: "A menos que te arrepientas, perecerás ..." Hoy tenemos la gran parábola del arrepentimiento. Vemos lo que está involucrado en ese paso que cambia la vida. Es tan simple que lo extrañamos. Es lo que Jesús dice sobre el joven que ha tocado fondo. "Él se levantó..." "Él se levantó." Si bien suena simple, se necesita valor para levantarse: en este caso, para enfrentar la posibilidad de rechazo y desprecio. Ese joven supera el miedo, se levanta.

Respecto al miedo: una aplicación de la Biblia hizo un estudio del verso más popular. Resulta que es Josué 1:9: "No tengas miedo ni te desanimes". La gente de hoy a veces se siente paralizada por el miedo. El miedo afecta a los jóvenes, y los no tan jóvenes. Un amigo mío tiene un trabajo que le obliga a entrar en situaciones sociales, a menudo con extraños. Algunas personas piensan que tiene suerte porque los eventos generalmente tienen comidas o fiestas. Me confió: "¡Preferiría un tratamiento de conducto!" Pero semana tras semana le pide fuerzas para vencer su miedo. Prefiere recostarse en su sofá con el televisor o la computadora encendida. Sin embargo, como el joven en el Evangelio de hoy, se levanta, se pone del camino. El verso de la Biblia, "No temas" le ayuda. Lo combina con otro verso: "El amor perfecto expulsa el miedo". Interesante: lo opuesto al amor no es el odio, sino el miedo. El miedo nos impide devolver al Padre. El miedo nos separa unos de otros. Debido al temor, el joven en la parábola de Jesús debe haber sido tentado a quedarse con los cerdos. Al menos allí estaba él en control. El cerdo no lo rechazaría ni se reiría de él. Se necesitó coraje para levantarse, enfrentarse a su padre, y posibles humillaciones.

Ese Ese miedo está bien fundado. El hermano mayor está más que listo para echar en la cara el fracaso moral del hermano pequeño. Pero al final es el hermano mayor quien se queda afuera. El hermano menor se enfrenta a su miedo y entra en la fiesta (un símbolo de la Eucaristía). No es de extrañar que el verso favorito de la Biblia sea sobre enfrentar el miedo. Alguien ha calculado que las Escrituras tienen 365 versos para superar el miedo: uno para cada día del año. Mi favorito es: "Aunque camine por valles sombríos no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan". El próximo domingo veremos una poderosa razón para enfrentar el miedo. Escucharemos cómo Jesús ayuda a una mujer atrapada en un pecado que requiere la pena de muerte. No importa lo que estés enfrentando, no tengas miedo. Jesus esta contigo. Eso es la próxima semana cuando entramos en Passiontide, las últimas dos semanas antes de la Pascua. Para hoy, concluyo con el versículo bíblico más popular: Josué 1:9. Aquí está el versículo completo: "Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas." O como escuchamos hoy, "me levantaré y volvere a mi padre". Y se levantó. Amén.


Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
4 Cuaresma
Domingo 4 de Cuaresma - Ciclo "C"
31 d31 de Marzo de 2019

Las lecturas de este Cuarto Domingo de Cuaresma siguen teniendo como tema la conversión, idea central de toda la Cuaresma. El Evangelio nos trae la muy favorita parábola del Hijo Pródigo. La Primera Lectura del Libro de Josué (Jos. 5, 9-12) nos presenta la celebración de la primera Pascua de los hebreos ya en la Tierra Prometida. "Todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo" (2 Cor. 5, 17-21), nos dice San Pablo en la Segunda Lectura. En efecto, atrás quedó la purificación de 40 años en el desierto y el maná como alimento diario. Dios ha perdonado las infidelidades de su pueblo y les ha dado un suelo del que comerán frutos sacados de la tierra. En el Evangelio, también "lo viejo pasa y ya todo es nuevo" al regresar el hijo pródigo a la casa del padre y al ser perdonado por ese padre terrenal de esta bella historia, con el cual Jesús trata de describirnos cómo es su Padre, nuestro Padre, Dios.

Pero ... ¡cuántas veces no nos hemos escapado de Dios, huido de El ... y hasta hecho como el hijo pródigo, el cual tuvo la osadía de pedir su herencia antes de irse de la casa de su padre! ¡Y qué lección tan bella nos ha dejado Jesús en su Evangelio con esa historia del hijo pródigo para explicarnos cómo es con nosotros nuestro Padre, Papá Dios! (Lc. 15, 1-3 y 11-32). Esa parábola, junto con la de la oveja perdida, nos hablan con maravillosa elocuencia sobre el Amor y la Misericordia de Dios. La del hijo pródigo tal vez sea una de las parábolas más conocidas del Evangelio. El hijo que gastó toda una herencia, que ni siquiera le correspondía. Es la historia de cada uno de nosotros cuando hemos desperdiciado las gracias que Dios nuestro Padre nos ha dado, y que ni siquiera merecemos. El hijo, lleno de egocentrismo, de deseos de libertad, sin pedir opinión -mucho menos permiso- y sin importarle cómo se sentiría su padre, se va de la casa con el mayor desparpajo. Y ya sabemos la historia. Tenía que sucederle lo que le sucedió: despilfarró todo y llegó a la indigencia total. Tan grave era su necesidad que quiso comer de la comida de los cerdos, pero no lo dejaban. No le quedó más remedio que regresar a casa. ¡Cuántas veces no hemos hecho nosotros lo mismo con nuestro Padre Dios!

Nos hemos ido de su lado, en busca de independencia, sin contar con lo que son sus deseos e instrucciones. Deseos e instrucciones que son para nuestro bien. Deseos e instrucciones que solemos pensar son para limitarnos, molestarnos o causarnos inconvenientes. Peor aún es nuestra falta de agradecimiento para con Dios. Y nuestra falta de consideración. ¡Todo los que nos ha dado y nos sigue dando en gracias! Y ¡cómo las despilfarramos! Además, ¿hemos pensado alguna vez cómo se ha sentido nuestro Padre con nuestra huida de casa? Y no nos digamos -para aplacar nuestra conciencia o para jugar a ser teólogos- que Dios no siente. No sentirá como nosotros, pero es un hecho cierto que es el mismo Jesús, Dios Hijo, Quien nos cuenta esta historia -inventada por El para enseñarnos cómo es Su Padre, nuestro Padre. Y dentro de esa historia inventada y contada por Jesús, El nos da a conocer algunos detalles del corazón paterno de Dios, entre éstos, el dolor del padre y la nostalgia por la falta de su hijo.

Regresa el hijo a casa y la verdad sea dicha que no regresa por amor, sino por pura necesidad. Y aquí nos da Jesús la escena más conmovedora: "Estaba todavía lejos cuando el padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él y, echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos." ¡Cuántas veces no se habría asomado el padre triste al camino para ver si por acaso al hijo se le ocurría regresar! ¡Cuántas veces no se asoma nuestro Padre Dios y nos ve descarriados por los caminos de nuestra indiferencia para con El, de nuestras preferencias por todo lo que nos aleja más de la casa y, triste, se vuelve para otearnos desde lejos en algún otro momento! (Es lenguaje figurado, pues Dios conoce hasta nuestros más insignificantes movimientos y nuestros más íntimos pensamientos. Podríamos decir que nos tiene "en pantalla" constantemente). Y lo que esperaba de su padre el hijo que regresa, no sucede. El hijo temía el rechazo de parte de su padre. Pero no. ¡No recibe lo que merece su culpa! No hay reprensión, ni el más mínimo reclamo: sólo amor, perdón y ternura. Lo mismo pasa cuando nosotros, cual "hijos pródigos", nos levantamos de nuestro error, de nuestras andanzas lejos de casa y decidimos regresar. Por eso hemos cantado en el responsorio del Salmo: Haz la prueba y verás ¡qué bueno es el Señor!

¿Qué sucede, entonces, si arrepentidos, pedimos perdón a Dios en el Sacramento de la Confesión? Dios nos perdona, y nos perdona de tal manera, que ni siquiera nos reclama, ni nos pone a pagar lo que despilfarramos. Sin tomar en cuenta nada, nos invita a comenzar de nuevo. Todo es amor y ternura para con el hijo que vuelve. Ropas nuevas que se nos dan con la absolución de nuestras culpas en la Confesión. Y celebraciones y fiesta, "porque este hermano tuyo estaba muerto (muerto por el pecado) y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado". Por cierto San Pablo en la Segunda Lectura (2 Cor. 5, 17-21) nos habla del "ministerio de la reconciliación", clara alusión al Sacramento de la Confesión. En efecto, el Catecismo de la Iglesia Católica así lo ve, y al referir esta cita de San Pablo, (CIC #1442) nos dice que Cristo "confió el ejercicio del poder de absolución al ministerio apostólico (Obispos y Sacerdotes), que está encargado del ‘ministerio de la reconciliación’ (de que nos habla San Pablo). El Apóstol es enviado ‘en nombre de Cristo’ y ‘es Dios mismo’ quien, a través de él, exhorta y suplica: ‘Déjense reconciliar con Dios’" Y termina San Pablo su súplica a todos nosotros de arrepentimiento y confesión de esta manera: "Les suplicamos que no hagan inútil la gracia de Dios que han recibido ... Este es el momento favorable, éste es el día de salvación" (2 Cor. 5, 1-2). La Cuaresma es tiempo propicio para convertirnos y "volvernos justos y santos", como también nos pide San Pablo en esta lectura (2 Cor. 5, 21).

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