01 Abril 2018Pascua

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
* Disponible en Inglés - ve Homilías Inglés
Pascua

La Broma es sobre Satanás.
(1ero de abril de 2018)

Mensaje: La broma es sobre Satanás. La tumba vacía indica el momento crucial de la historia humana.
¡Felices Pascuas! Mi nombre es Padre Felipe Bloom. Esta es mi novena Pascua como su padre espiritual. Una bienvenida especial a los visitantes y universitarios. Les daré un regalo para llevar a casa. Junto con la bendición de Pascua, tenemos una nota triste. Esta es nuestra primera Pascua sin la Hermana Bárbara. Ella trabajó aquí 41 años. Su muerte el 4 de febrero fue una pérdida personal: desde que llegué en 2009 ella ha sido mi brazo derecho, un gran apoyo y amiga. Durante la Cuaresma utilizamos un folleto que encontré útil: Encontrar Esperanza Cuando la Vida Nos Hiere por Joseph Sica. Para Pascua el Padre Sica cuenta sobre un niño llamado Anthony: "Anthony, un ninito de primer grado que tenia un tumor en el cerebro estaba en la clase de la Senora Torres. El viernes antes de la Pascua, ella le dio un huevo plastico a cada estudiante. 'Coloquen un simbolo de la Pascua adentro. Pero no escriban sus nombres,' dijo ella. "El lunes en la mañana, el escritorio de la señora Torres estaba lleno de huevos de Pascua. De uno de los huevos se asomaba una flor. Alicia dijo, '¡Ese es mi huevo.' "'¡Qué simbolo tan maravilloso para la Pascua! Primavera.

Todo volviendo a la vida.' dijo la maestra. "El segundo huevo estaba vacío. 'Debe ser de Anthony.' pensó, dejándolo a un lado. "'Senora Torres' Anthony dijo, 'Ese es mi huevo'. "'Pero se supone que fuera un símbolo de la Pascua', dijo ella. "'Lo sé,' explicó. 'La tumba estaba vacía en la mañana de Pascua'". Entonces el Padre Sica cuenta lo que le pasó a Anthony: "Anthony murió después de Pascua. La clase de la señora Torres colocó huevos de Pascua cerca de su ataúd. Y todos estaban vacíos". En el Evangelio de hoy vemos la tumba vacía: al principio un choque para los discípulos, especialmente los más cercanos a Jesús: Pedro, Juan y las santas mujeres que Jesús había sanado. Pensaban lo peor: no solo su Salvador había muerto, sino que ahora alguien había tomado su cuerpo. Parece como echar sal en una herida, pero resulta ser la primera pista en la mayor novela policiaca de la historia. La tumba esta vacia. Para desenredar este misterio, les invito a leer el capítulo 12 de El caso de Jesús. Tenemos copias adicionales especialmente para estudiantes universitarios. El Dr. Brant Pitre comienza preguntando: ¿Que es la resurrección? ¿Simplemente significa que el alma de Jesús fue al cielo o que su cuerpo realmente se levantó?

Para responder esa pregunta, considerar la evidencia comienzando con la tumba vacía. Te aliento a leerlo por ti mismo. Pero no estoy aquí para discutir con nadie. Lo que te pido es unirse a mí para explorar este misterio: que Jesús que murió y fue sepultado se levantó al tercer día, según las Escrituras. Tenemos 50 días entre hoy y el 20 de mayo - Domingo de Pentecostés. No podemos tomarlo todo de una vez. Sigue regresando. Sigue viniendo a Misa. Para hoy es suficiente simplemente contemplar la tumba vacía. Al contar la historia de Anthony y los huevos de Pascua vacíos, el p. Sica hace una aplicación espiritual: "Espero que la Cuaresma ha sido un tiempo para derramar todas las formas negativas y dañinas de pensar que llenaron tu cabeza ... Espero que hayas reemplazado cualquier reserva de ira, culpa y resentimiento con paz, felicidad y perdón. Sobre todo, cuenta con Dios, especialmente cuando las tinieblas se acerquen." Vacíate de lo que es dañino y negativo.

San Pablo nos dice dehacerse de la vieja levadura- la levadura de la malicia. En la época de la Pascua, los judíos eliminaron de sus casas todo pedazo de levadura y pan fermentado. Como ellos queremos hacer un nuevo comienzo. Como el Padre. Sica dice, deshazte de esas reservas de ira, culpa y resentimiento. Esto nos lleva al punto final. La Pascua es la victoria de cada persona con un corazón abierto y creyente. Por otro lado, para cierta persona la Pascua fue una derrota total. Es significativo que este año la Pascua caiga el primero de abril. Bueno, la broma es sobre Satanás. Él pensó que sus mentiras y rabia habían ganado. Cuando cerraron la tumba de Jesús con una gran piedra, su triunfo pareció completo. Ahora el podría olvidar a Jesús para siempre. Pero la broma es sobre Satanás. ¡April Fools para él! La tumba vacía indica el momento crucial de la historia humana. En unos momentos te invitaré que renuncies a Satanás, todas sus obras y todas sus promesas vacías, y luego abraces la esperanza que solo Jesús puede dar. Como dice nuestro Salmo, "Este es el día en que actuó el Señor; sea nuestra alegria y nuestro gozo." Amén.
Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
Pascua
Solemnidad de la Resurrección del Señor Ciclo "B"
Domingo 1º de Abril de 2018

La Resurrección de Jesucristo es el misterio más importante de nuestra fe cristiana. En la Resurrección de Jesucristo está el centro de nuestra fe cristiana y de nuestra salvación. Por eso, la celebración de la fiesta de la Resurrección es la más grande del Año Litúrgico, pues si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe ... y también nuestra esperanza.. Y esto es así, porque Jesucristo no sólo ha resucitado El, sino que nos ha prometido que nos resucitará también a nosotros. En efecto, la Sagrada Escritura nos dice que saldremos a una resurrección de vida o a una resurrección de condenación, según hayan sido nuestras obras durante nuestra vida en la tierra (cfr. Jn 6,40 y 5,29). Así pues, la Resurrección de Cristo nos anuncia nuestra salvación; es decir, ser santificados por El para poder llegar al Cielo. Y además nos anuncia nuestra propia resurrección, pues Cristo nos dice: "el que cree en Mí tendrá vida eterna: y yo lo resucitaré en el último día? (Jn. 6,40). La Resurrección del Señor recuerda un interrogante que siempre ha estado en la mente de los seres humanos, y que hoy en día surge con renovado interés: ¿Hay vida después de esta vida? ¿Qué sucede después de la muerte? ¿Queda el hombre reducido al polvo? ¿Hay un futuro a pesar de que nuestro cuerpo esté bajo tierra y en descomposición, o tal vez esté hecho cenizas, o pudiera quizá estar desaparecido en algún lugar desconocido? La Resurrección de Jesucristo nos da respuesta a todas estas preguntas. Y la respuesta es la siguiente: seremos resucitados, tal como Cristo resucitó y tal como El lo tiene prometido a todo el que cumpla la Voluntad del Padre (cfr. J.n 5,29 y 6,40). Su Resurrección es primicia de nuestra propia resurrección y de nuestra futura inmortalidad.

La vida de Jesucristo nos muestra el camino que hemos de recorrer todos nosotros para poder alcanzar esa promesa de nuestra resurrección. Su vida fue -y así debe ser la nuestra- de una total identificación de nuestra voluntad con la Voluntad de Dios durante esta vida. Sólo así podremos dar el paso a la otra Vida, al Cielo que Dios Padre nos tiene preparado desde toda la eternidad, donde estaremos en cuerpo y alma gloriosos, como está Jesucristo y como está su Madre, la Santísima Virgen María. Por todo esto, la Resurrección de Cristo y su promesa de nuestra propia resurrección nos invita a cambiar nuestro modo de ser, nuestro modo de pensar, de actuar, de vivir. Es necesario "morir a nosotros mismos?; es necesario morir a "nuestro viejo yo?. Nuestro viejo yo debe quedar muerto, crucificado con Cristo, para dar paso al "hombre nuevo?, de manera de poder vivir una vida nueva. Sin embargo, sabemos que todo cambio cuesta, sabemos que toda muerte duele. Y la muerte del propio "yo? va acompañada de dolor. No hay otra forma. Pero no habrá una vida nueva si no nos "despojamos del hombre viejo y de la manera de vivir de ese hombre viejo? (Rom 6, 3-11 y Col. 3,5-10). Y así como no puede alguien resucitar sin antes haber pasado por la muerte física, así tampoco podemos resucitar a la vida eterna si no hemos enterrado nuestro "yo?. Y ¿qué es nuestro "yo?? El "yo? incluye nuestras tendencias al pecado, nuestros vicios y nuestras faltas de virtud. Y el "yo? también incluye el apego a nuestros propios deseos y planes, a nuestras propias maneras de ver las cosas, a nuestras propias ideas, a nuestros propios razonamientos; es decir, a todo aquello que aún pareciendo lícito, no está en la línea de la voluntad de Dios para cada uno de nosotros.

Durante toda la Cuaresma la Palabra de Dios nos ha estado hablando de "conversión?, de cambio de vida. A esto se refiere ese llamado: a cambiar de vida, a enterrar nuestro "yo?, para poder resucitar con Cristo. Consiste todo esto -para decirlo en una sola frase- en poner a Dios en primer lugar en nuestra vida y a amarlo sobre todo lo demás. Y amarlo significa complacerlo en todo. Y complacer a Dios en todo significa hacer sólo su Voluntad ... no la nuestra. Así, poniendo a Dios de primero en todo, muriendo a nuestro "yo?, podremos estar seguros de esa resurrección de vida que Cristo promete a aquéllos que hayan obrado bien, es decir, que hayan cumplido, como El, la Voluntad del Padre (Jn. 6, 37-40). NO A LA RE-ENCARNACION: La Resurrección de Cristo nos invita también a estar alerta ante el mito de la re-encarnación. Sepamos los cristianos que nuestra esperanza no está en volver a nacer, nuestra esperanza no está en que nuestra alma reaparezca en otro cuerpo que no es el mío, como se nos trata de convencer con esa mentira que es el mito de la re-encarnación. Los cristianos debemos tener claro que nuestra fe es incompatible con la falsa creencia en la re-encarnación. La re-encarnación y otras falsas creencias que nos vienen fuentes no cristianas, vienen a contaminar nuestra fe y podrían llevarnos a perder la verdadera fe. Porque cuando comenzamos a creer que es posible, o deseable, o conveniente o agradable re-encarnar, ya -de hecho- estamos negando la resurrección. Y nuestra esperanza no está en re-encarnar, sino en resucitar con Cristo, como Cristo ha resucitado y como nos ha prometido resucitarnos también a nosotros. Recordemos, entonces, que la re-encarnación niega la resurrección ... y niega muchas otras cosas.

Parece muy atractiva esta falsa creencia. Sin embargo, si en realidad lo pensamos bien ... ¿cómo va a ser atractivo volver a nacer en un cuerpo igual al que ahora tenemos, decadente y mortal, que se daña y que se enferma, que se envejece y que sufre ... pero que además tampoco es el mío? ¿QUÉ SIGNIFICA RESUCITAR? Resurrección es la re-unión de nuestra alma con nuestro propio cuerpo, pero glorificado. Resurrección no significa que volveremos a una vida como la que tenemos ahora. Resurrección significa que Dios dará a nuestros cuerpos una vida distinta a la que vivimos ahora, pues al reunirlos con nuestras almas, serán cuerpos incorruptibles, que ya no sufrirán, ni se enfermarán, ni envejecerán. ¡Serán cuerpos gloriosos! Ustedes se preguntarán, entonces ... ¿Y cuándo será nuestra resurrección? Eso lo responde el Catecismo de la Iglesia Católica, basándose en la Sagrada Escritura: "Sin duda en el "último día?, "al fin del mundo? ... ¿Quién conoce este momento? Nadie. Ni los Ángeles del Cielo, dice el Señor: sólo el Padre Celestial conoce el momento en que "el Hijo del Hombre vendrá entre las nubes con gran poder y gloria?, para juzgar a vivos y muertos. En ese momento será nuestra resurrección: resucitaremos para la vida eterna en el Cielo -los que hayamos obrado bien- y resucitaremos para la condenación -los que hayamos obrado mal. La Resurrección de Cristo nos invita, entonces, a tener nuestra mirada fija en el Cielo. Así nos dice San Pablo: "Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba ... pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra? (Col. 3, 1-4). ¿Qué significa este importante consejo de San Pablo?

Significa que la vida en esta tierra es como una antesala, como una preparación, para unos más breve que para otros. Significa que en realidad no fuimos creados sólo para esta ante-sala, sino para el Cielo, nuestra verdadera patria, donde estaremos con Cristo, resucitados -como El- en cuerpos gloriosos. Significa que, buscar la felicidad en esta tierra y concentrar todos nuestros esfuerzos en ello, es perder de vista el Cielo. Significa que nuestra mirada debe estar en la meta hacia donde vamos. Significa que las cosas de la tierra deben verse a la luz de las cosas del Cielo. Significa que debiéramos tener los pies firmes en la tierra, pero la mirada puesta en el Cielo. Significa que, si la razón de nuestra vida es llegar a ese sitio que Dios nuestro Padre ha preparado para aquéllos que hagamos su Voluntad, es fácil deducir que hacia allá debemos dirigir todos nuestros esfuerzos. Nuestro interés primordial durante esta vida temporal debiera ser el logro de la Vida Eterna en el Cielo. Lo demás, los logros temporales, debieran quedar en lo que son: cosas que pasan, seres que mueren, satisfacciones incompletas, cuestiones perecederas ... Todo lo que aquí tengamos o podamos lograr pierde valor si se mira con ojos de eternidad, si podemos captarlo con los ojos de Dios. La resurrección de Cristo y la nuestra es un dogma central de nuestra fe cristiana. ¡Vivamos esa esperanza! No la dejemos enturbiar por errores y falsedades, como la re-encarnación. No nos quedemos deslumbrados con las cosas de la tierra, sino tengamos nuestra mirada fija en el Cielo y nuestra esperanza anclada en la Resurrección de Cristo y en nuestra futura resurrección. Que así sea.

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