29 Marzo 2018Jueves Santo

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
* Disponible en Inglés - ve Homilías Inglés
Jueves Santo
A Girl Gives her Life Jesus
(March 29, 2018)

Bottom line: If an eleven year old girl can risk her life for Jesus, can we not find time tonight and this coming year to pray before Jesus in the Blessed Sacrament?
This homily will be mainly in English with a summary in Spanish.
El OEl Obispo Sheen - que era el Billy Graham de los Catolicos - cuenta como una niña china lo inspiró. Cuando los comunistas arrojaron Hostias en el piso, ella volvió por 32 noches para adorar y consumir el Cuerpo de Cristo. Al final dio su vida. Si una niña de 11 años puede arriesgarse la vida por Jesus, ¿no podemos encontrar tiempo para rezar ante Jesus en el Santismo? All of you have heard of Billy Graham's death. The closest we Catholics had was Bishop Fulton Sheen. A few months before he died in 1979, Bishop Sheen gave a television interview. The reporter asked, “Your Excellency, you have inspired millions. Who inspired you? Was it the pope?” Bishop Sheen responded that it was not the pope or a cardinal or another bishop or even a priest or nun. It was an eleven-year-old girl.

He explained that when the communists took over China in the late forties, they imprisoned a priest in his own rectory. Looking through the window, he saw a soldier enter the church and break open the tabernacle, scattering the Blessed Sacrament on the floor. The priest knew the exact number of hosts: thirty-two. Unnoticed by the soldiers, a young girl had been praying in the back of the church and she hid when they came in. That night the girl returned and spent an hour in prayer. She then entered the sanctuary, knelt and bent over to take one of the hosts on her tongue. The girl came back each night, spent an hour in prayer and received Jesus by picking up a sacred host with her tongue. The thirty-second night, after consuming the final host, she made an accidental sound, awakening a soldier.

He ran after her and when he caught her, he struck her with his rifle butt. The noise woke the priest – but too late. From his house, he saw the girl die. Bishop Sheen said that when he heard about this, it inspired him so much that he made a promise that he would spend one hour each day before Jesus in the Blessed Sacrament. He always said that the power of his priesthood came from the holy hour. Tonight, brothers and sisters, we celebrate the institution of the Eucharist. At the end of the Mass we will have a procession inside the church to adore our Savior. I invite you to spend some time with Jesus. If an eleven year old girl can risk her life for Jesus, can we not find time tonight and this coming year to pray before Jesus in the Blessed Sacrament? From him comes our strength. Amen.

Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
Jueves Santo
Jueves Santo de la Cena del Señor Ciclo "B"
29 de Marzo de 2018

El Jueves Santo, conmemoramos la Cena del Señor, la Ultima Cena del Señor, la noche antes de su muerte. Jesucristo instituyó el Sacramento de su Cuerpo y su Sangre, el Sacramento de la Eucaristía, en la noche del Jueves, en que tenía lugar la Fiesta de Pascua con sus discípulos, esa Fiesta tan importante que todo el Pueblo de Israel celebraba y que nos describe la Primera Lectura (Ex. 12, 1-14). Es así como Jesucristo realizó el milagro de irse y de quedarse con nosotros, pues El permanece en la hostia consagrada, en todos los sagrarios del mundo. Y allí está vivo, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad; es decir: con todo su ser de Hombre y todo su Ser de Dios, para ser alimento de nuestra vida espiritual. Es este gran misterio lo que celebramos al conmemorar la Ultima Cena del Señor cada Jueves Santo. En el Antiguo Testamento se nos describen diferentes tipos de sacrificios, entre éstos, los sacrificios de expiación de los pecados del pueblo, los cuales se hacían sacrificando un cordero. Sucedió, entonces, que cuando Dios decidió liberar a su pueblo cautivo por los Egipcios, le ordenó a los Hebreos inmolar por familia un cordero "sin mancha, macho, de un año" (Ex. 12, 5), indicándoles marcar con la sangre del cordero sacrificado el dintel de la puerta para que el Ángel exterminador los perdonara cuando esa noche viniera a herir a los primogénitos egipcios.

Desde ese momento, la sangre del cordero tuvo para los israelitas valor redentor. Es así como, ese primer Jueves Santo de la historia celebraba Jesucristo con sus Apóstoles la Pascua judía, es decir, la conmemoración de la liberación de Egipto. En esa Cena Pascual se comía ?igual que aquella noche antes de salir de Egipto- un cordero sacrificado. Pero sucede algo imprevisto: Jesús, mientras comían la cena pascual, sustituye al cordero pascual por Sí mismo. El se entrega como "verdadero Cordero Pascual? (Prefacio de la Misa de Pascua), a ser sacrificado en la Cruz al día siguiente. Eso es lo que significan las palabras del Sacerdote cuando, presentando la hostia consagrada dice: "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo?. Esas palabras ya las dijo antes San Juan Bautista, al identificar a Jesús como el Mesías en la ribera del Jordán: ?Allí viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo? (cf. Jn. 1, 29). Pero hay más: en el Antiguo Testamento había otro tipo de sacrificios: los sacrificios de alianza. La Alianza entre Yavé y su pueblo, por el cual éste se comprometía a cumplir lo pedido por Dios, se sella mediante un rito de sangre. Así dijo Moisés a los israelitas, una vez hecha la Alianza, rociándolos con sangre de animales sacrificados: "Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes, conforme a todos estos compromisos? (Ex. 24, 3-8). Esa era la "Antigua Alianza".

Pero en la Ultima Cena, al presentar el cáliz lleno de vino, Jesús dice: "Este es el cáliz de la Nueva Alianza, la cual se sella con mi Sangre?. (Ya no era sangre de animales, sino la Sangre del Hijo de Dios la que sella la Nueva Alianza). Estaba anunciando el Señor su muerte al día siguiente, el verdadero Cordero sacrificado en la Cruz y su Sangre derramada, con la cual sellaría la Nueva Alianza. El Cuerpo entregado y su Sangre derramada hacen de la muerte de Cristo un sacrificio singular: sacrificio de alianza, que sustituye la Antigua Alianza del Sinaí por esta Nueva Alianza, en la cual el Cordero es Cristo, y en la que no se derrama sangre de animales, sino ¡nada menos! que la del mismo Hijo de Dios. Y todo este sacrificio de Jesús, para nuestra redención: todo esto por mí y para mí. Y esta Nueva Alianza es perfecta, puesto que Jesús nos redime de nuestros pecados y nos asegura para siempre el acceso a Dios y la posibilidad de vivir unidos a El, mediante la recepción de su Cuerpo y de su Sangre en la Comunión, Sacramento de salvación que nos dejó instituido en el primer Jueves Santo de la historia. El significado de este "Misterio de Fe? que es la presencia real de Jesucristo en la Hostia Consagrada y el sentido del sacrificio de Cristo en la Cruz está expuesto de manera elocuente en "La Pasión? de Mel Gibson. Enseguida cambia la escena a la Ultima Cena cuando le son presentados a Jesús los panes cubiertos con un paño.

De inmediato volvemos al Calvario y vemos a Cristo siendo despojado de sus vestiduras. ¡El Cuerpo desnudo del Calvario es el mismo Cuerpo del Pan de la Cena: Corpus Christi! Ya crucificado, antes de ser levantada la Cruz, la película nos traslada al preciso momento de la institución de la Eucaristía. Jesús toma el pan en la mano, lo parte y dice: "Tomen y coman todos de él, porque este es mi Cuerpo que será entregado por ustedes.? ¡Ya su Cuerpo, el mismo que nos había ofrecido en la Ultima Cena y que nos ofrece en cada Eucaristía, ha sido entregado en la cruz! La Eucaristía es el Regalo más grandeque Jesús nos ha dejado, pues es el Regalo de su Presencia viva entre los hombres ... Cierto que se ha quedado como escondido en la Hostia Consagrada, pero no podemos decir que su Presencia no es real por el hecho de no poderlo ver. En efecto, es tan real la presencia de Jesucristo -Dios y Hombre verdadero- en la Eucaristía, que cuando recibimos la hostia consagrada no recibimos un mero símbolo, o un simple trozo de pan bendito, o nada más la hostia consagrada -como podría parecer- sino que es Jesucristo mismo penetrando todo nuestro ser: Su Humanidad y Su Divinidad entran a nuestra humanidad -cuerpo, alma y espíritu- para dar a nuestra vida, Su Vida, para dar a nuestra oscuridad, Su Luz. Jesucristo nos ha dicho estas palabras: "Quien come Mi Carne y bebe Mi Sangre permanece en Mí y Yo en él".

Ya Santa Catalina de Siena le ha dicho el Señor que al recibirlo a El en la Eucaristía, "... el alma está en Mí y Yo en ella. Como el pez que está en el mar y el mar en el pez, así estoy Yo en el alma y ella en Mí ...? Y nuestra alma necesita de ese alimento espiritual que es el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Así como necesitamos del alimento material para nutrir nuestra vida corporal, así nuestra vida espiritual requiere de la Sagrada Comunión para renovar, conservar y hacer crecer la Gracia que recibimos en el Bautismo. El misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo es un misterio de Amor. Dios Padre nos entrega a su Hijo para redimirnos del pecado, para pagar nuestro rescate. ¡Qué precio para rescatarnos! La Vida de Jesucristo entregada en la Cruz. Y esa entrega del Hijo de Dios por nosotros los seres humanos, se renueva en cada Eucaristía. La presencia viva de Jesucristo en la hostia consagrada es muestra del infinito Amor de Dios por nosotros, sus creaturas, pues al re-actualizarse en la Eucaristía el sacrificio de Cristo en la cruz, es decir, su entrega de Amor a la humanidad, y al recibir nosotros a Jesucristo, todo Dios y todo Hombre en la Sagrada Comunión, recibimos su Amor. Y su Amor es para amarlo a El y para compartir ese Amor con los demás y prodigarlo a todos. ¡Qué agradecidos debemos estar por el Amor Infinito de Dios al regalarnos la presencia viva de Jesucristo en la hostia consagrada! ¡Qué agradecidos por poder recibir ese alimento tan necesario para nuestra vida espiritual! ¡Qué agradecidos porque Jesucristo se ha quedado con nosotros para ser nuestro alimento espiritual! Después de la Misa Solemne de la Cena del Señor, cada Jueves Santo en cada Iglesia Católica en el mundo, Jesucristo mismo en la Sagrada Hostia, es trasladado a un Altar especial que se ha preparado para allí ser adorado por todos los fieles que deseen hacerlo la noche del Jueves Santo y también durante parte del Viernes Santo.

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