31 Diciembre 2017Sagrada Familia

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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Sagrada Familia
Empezar el Año con Ayuno y Oracion
(31 de diciembre de 2017)

Mensaje: Los invito a comenzar el Año Nuevo con un ayuno de tres días y oración.
Hoy celebramos el Domingo de la Sagrada Familia. Por una buena coincidencia, cae en el último día del año, un buen momento para hacer un balance y mirar hacia adelante. Como muchos de ustedes, he estado orando por nuestras familias y particularmente por nuestros hijos. El domingo pasado mencioné la paradoja, la aparente contradicción, que a pesar de que nuestros hijos tienen más abundancia que cualquier generación anterior, también experimentan una mayor depresión y tristeza. Tienen aparatos como computadoras y celulares que pueden recuperar información instantáneamente y conectarse con personas en cualquier lugar, sin embargo, experimentan más desconexión. Y por números dramáticamente aumentados, se han distanciado no solo de la práctica de la fe, sino incluso de la fe misma.

Muchas de nuestras mamás - y tambien nuestros papás - se sienten como María en el Evangelio de hoy. Una espada atraviesa su corazón. Yo también lo siento. No hay una respuesta fácil. Hay muchos consejos y no debemos ignorarlos, pero no hay una solución rápida. Ciertamente no tengo una respuesta, pero Jesús sí. Por esa razón, he emprendido el ayuno y la oración por nuestros hijos. Le pido que se una conmigo en un ayuno de tres días para comenzar el Año Nuevo 2018. En el boletín explico lo que espero hacer y las pautas para un Ayuno Daniel, qué alimentos comer y cuáles evitar. No es súper riguroso. Lo he hecho varias veces este año pasado. El primer día puede sentir un antojo y un hambre que parece insoportable, pero el segundo y tercer día no resultan tan malos.

Para ciertas personas, el ayuno no es nada dificil. Algunos de mis amigos sacerdotes toman una taza de café por la mañana, luego pasan el día tan ocupados que solo a las 9 de la noche se dan cuenta de que no han comido nada todo el día. No soy yo as9. Me encanta la comida y me da panico si pierdo una comida. Sueño con la comida. Para mí, la felicidad perfecta es un plato linguini y una copa de vino. No soy un gran carnívoro pero me encanta un buen bistec. ¡Estoy pensando en cómo quiero que los Caballeros cocinen mi bistec el dia 27, cuánto champiñones salteados y cebollas para sofocarlo y qué voy a poner sobre la patata asada! Para ayunar, abstenerse de la comida sabrosa me cuesta algo. Pero encuentro que el ayuno unido a la oración tiene un gran poder. El ayuno en sí mismo se convierte en una oración ofrecida a Dios. Así que los invito a comenzar el año con un ayuno de tres días ofrecido a Dios por nuestros hijos.

Mencioné algunas de las cosas inquietantes que les sucedan a nuestros hijos. Pero hay signos esperanzadores y positivos. Además de revelar depresión, desconexión y pérdida de fe, los estudios muestran que nuestros jóvenes tienen un anhelo por la familia. Algunos de sus sueños sobre la familia son bien tradicionales. Por ejemplo, los estudios preguntaron a adultos jóvenes de entre 18 y 24 años si están de acuerdo con esta afirmación: "Lo mejor es para un hombre trabajar fuera del hogar y la mujer cuidar del hogar y la familia". El 73% dijo que sí.* Es decir, casi tres cuartas partes de nuestros jóvenes quieren que el hombre trabaje duro para la esposa pueda dedicarse al cuidado de los niños y el hogar. No es tan fácil en el mundo de hoy. Significaría prescindir de muchas cosas, pero eso es con lo que los jóvenes dicen que sueñan. Los jóvenes quieren familia. Incluso quieren una familia tradicional. Aquí hay un resultado aún más sorprendente. Les preguntaron a los adultos jóvenes si "el esposo debe tomar todas las decisiones importantes en la familia". Prepárate. 39% estuvo de acuerdo. Eso es un aumento del diez por ciento en comparación con hace 15 años. Cuatro de cada diez sueñan con un matrimonio muy tradicional.

Sabemos que los sueños y la realidad a menudo son muy diferentes. Aún así, la Biblia dice: "Vuestros hijos e hijas profetizarán, y los jóvenes tendrán visiones". Queremos alentar esas visiones y ayudar a los jóvenes a realizar sus sueños. Mañana, el día de Año Nuevo, hablaré más sobre esto. Por hoy los invito a comenzar el Año Nuevo con un ayuno de tres días y oración. Puede comenzar después de los juegos deportivos, pero comience mañana y continúe hasta el 4 de enero. De seguro enfrentamos un gran desafío hoy pero no sin esperanza. Dios intervendrá si nos vaciamos delante de él. En las palabras del Salmo de hoy, "El Señor se acuerda de su alianza para siempre". Amén. **********
*Estos estudios provienen de iGen por el Dr. Jean M. Twenge


Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
Sagrada Familia
DOMINGO FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA
Ciclo "8"   31 de Diciembre de 2017

A medida que se acercaba el día pautado para la ceremonia de la purificación de la madre y la presentación de Niño recién nacido en el Templo de Jerusalén, la Madre de Dios, aun siendo inmaculada y purísima, y aun sabiendo que su Hijo era Dios, no dudaba en someterse a los requerimientos de la Ley Hebrea. Cuando llegó el momento partió la Sagrada Familia hacia Jerusalén (Lc. 2, 22-40). El Evangelio nos habla de dos personas que pudieron reconocer al Salvador: Simeón y Ana.

¿Qué nos dice de Simeón? "Era justo y piadoso y esperaba la consolación de Israel; en él moraba el Espíritu Santo”. ¿Y de Ana? "No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones”. Simeón era un santo varón, a quien el Espíritu Santo le había revelado que no moriría sin conocer al Mesías prometido, "movido por el Espíritu Santo fue al Templo cuando José y María entraban con el Niño Jesús para cumplir lo prescrito por la Ley”. Asimismo, una santa mujer llamada Ana, fue favorecida de conocer al Niño y de reconocerlo como el Salvador, por lo que "daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la liberación de Israel”. El devoto Simeón no pudo contener su emoción, y al saber quién era el Niño, nos dice el Evangelio que "lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: ‘Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto al Salvador”.

Luego Simeón los bendijo y se dirigió a la Virgen María, diciéndole: "Mira, este Niño ... será puesto como señal que muchos rechazarán (signo de contradicción) ¡y a ti misma una espada atravesará el alma!” ¿Qué significado tiene esta profecía del anciano Simeón? Notemos que el Evangelio nos traslada repentinamente de la cueva de Belén al Templo de Jerusalén, cuarenta días después del Nacimiento del Niño Jesús. Y aún en plena celebración navideña nos pone una nota de advertencia y de dolor. Nos anuncia que el Salvador prometido provocará oposición de muchos y, además, que su misión será en dolor -para El y para su Madre- pues el Niño que ha nacido es el Cordero que deberá ser inmolado para la salvación del mundo. ¿En qué consiste ser "signo de contradicción”? En que muchos aceptarían la salvación que nos trae este Niño recién nacido, pero muchos la rechazarían.

La Santísima Virgen y San José, Simeón y Ana son modelos de lo que Dios requiere de nosotros para realizar su obra de salvación: docilidad a Dios y entrega a su Voluntad, que nos son dadas especialmente en el recogimiento y oración. Si los imitamos, el Espíritu Santo nos hará saber que Jesús es nuestro Salvador y así El podrá cumplir en nosotros su obra de salvación. Poco tiempo después de la Presentación en el Templo y de la visita de los Reyes Magos tiene lugar un suceso ligado a los hechos de Navidad, al que no le damos demasiada importancia. Es la Huída a Egipto de Jesús, María y José, que nos trae el Evangelio de la Fiesta de la Sagrada Familia. Después de marchar los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al Niño para matarlo.» José se levantó; aquella misma noche tomó al Niño y a su Madre, y partió hacia Egipto, permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes (Mt 2, 13-15).

La Sagrada Familia tenía todo el auxilio del Cielo, pero a pesar de eso, este exilio abrupto era una adversidad. Imaginemos la incertidumbre en salir apurados en medio de la noche para huir sin ser notados. La angustia de pensar que el cruel Herodes, con todo el cruel poder de sus soldados, estaba buscando al Niño para matarlo. Hacer un viaje por el desierto desconocido con frío y pocos bastimentos. Luego llegar de extranjeros a un sitio desconocido, sin conocer el idioma y las costumbres, todos problemas típicos de cualquier exilado, al que se añadía la dificultad de tratar de trabajar allí para mantenerse. A todas estas incertidumbres se agrega la impresión y el dolor al conocer el terrible crimen cometido por Herodes contra los niños inocentes. Pensar que por el Hijo de Dios había sucedido este asesinato masivo. Jesús había venido para salvar al mundo y ya comenzaba a ser signo de contradicción. Así lo había anunciado el anciano profeta Simeón cuando el Niño fue presentado en el Templo (cf. Lc. 2, 34) Y signo de contradicción ha seguido siendo Jesús para todo aquél que no desee aceptar la salvación que El nos vino a traer.

Porque … ¿qué significa esa profecía de Simeón? ¿En qué consiste ser "signo de contradicción”? Como hemos visto, significa que el Salvador prometido provocaría oposición de muchos, y que muchos aceptarían la salvación que nos trae este Niño recién nacido, pero muchos la rechazarían. La salvación fue realizada por Jesús, pero somos libres de aceptarla o de rechazarla. Es el misterio de la libertad humana. Jesús lo ha hecho todo y desea que todos aprovechemos la salvación que El nos ha regalado, pero requiere que respondamos a ese gran regalo con algo muy pequeño e insignificante. Lo que sucede es que eso tan pequeño que se nos pide a veces nos parece muy grande e importante. Es nuestra voluntad, otro regalo que también Dios nos ha dado.

Pero, ¿por qué nos cuesta tanto entregar nuestra voluntad y renunciar a nuestra libertad? ¿Por qué no imitamos a María y José en todos estos eventos navideños?
La Virgen entrega su voluntad en cuanto recibe el anuncio del Ángel Gabriel de que el Hijo de Dios sería concebido en su seno. Ella se hizo y se reconoció "esclava del Señor” (Lc. 1, 38), y siguió siéndolo toda su vida. Así, gracias a Ella y a su entrega, Dios realizó su obra de salvación de la humanidad. San José no duda ni por un momento lo que le anuncia el Ángel a él también: que María ha concebido por obra del Espíritu Santo (cf. Mt. 1, 20).

Tampoco titubea al recibir este otro anuncio de huir a Egipto. Confía en Dios y se lanza de inmediato a lo desconocido del exilio inesperado. Por cierto, la crueldad de Herodes no quedó sin castigo en la tierra. Dios a veces castiga aquí también, como a veces podemos constatar. El historiador Flavio Josefo describe con todo detalle la horrible muerte que sufrió poco después de estos terribles hechos. Acabó consumido por una enfermedad intestinal putrefacta que despedía un hedor insoportable. Murió unos tres años después del nacimiento de Jesús. Después de la muerte de este tirano, la Sagrada Familia se estableció en Nazaret posiblemente cuando Jesús tenía unos 3 a 4 años de edad.

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