21 Mayo 20176 Pascua

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
* Disponible en Inglés - ve Homilías Inglés
6 Pascua
Vida en Cristo Semana 6: Pedir
(21 de mayo de 2017)

Mensaje: Ademas de beneficiar a otra persona tener una explicacion lista aumenta tu propia determinacion y confiana: pedir a Dios lo que necesitas.

Ya estamos en la sexta semana de la serie de homilias Vida en Cristo. Esa vida nos viene por medio de los sacramentos y escuchar a Jesus. Este escuchar sucede en la caminata diaria con Jesus. En los ultimos dos semanas hemos visto que gratitud - dando gracias - es central. En un sentido nuestra Vida en Cristo es gratitud. Las lecturas nos invitan a tomar otro paso - pedir. Jesus dice, "Yo rogare al Padre..." Si Jesus necesita pedir al Padre, cuanto mas tu y yo? Vamos a Dios por pedir. Algunos de ustedes han aprendido el metodo de oracion TARP. En espanol APRA. La A y P refieren a agradecer y pedir. Si no hacen otra cosa que agradecer y pedir, eso seria una buena oracion. A veces tenemos miedo de pedir. Tal vez como un joven que tiene miedo pedir a su novia casarse con el. Ella puede decir no o reirse. Pero Jesus nos dice, Pedir y recibiremos. Me acuerdo enfrentar dificultades financieras. Parecia como mi parroquia estaba inundandose y yo con ella. Alguien sugirio la Novena al Nino de Praga. Hice los nueve dias de oracion y recibi una respuesta impresionante. No es que Bill Gates me adopto, pero Jesus me dio la ayuda que yo buscaba.

Hoy tengo el Nino de Praga en mi oficina. El Nino Jesus me hace acordar: Pedir y recibiras. Desde luego empieza con gratitud. Reconocer todo lo que Dios te ha dado y poner tu necesidad mas grande ante el. Y no olvidarte rezar por otros que pueden estar en dificultades mayores. Pedir.

Pedir requiere confiar. En la segunda lectura hay algo que aumentara la confianza. San Pedro dice estar "dispuestos siempre a dar, al que las pidiera, las razones de la esperanza de ustedes." Estar listo para dar una explicacion fortalecera tu propia determinacion. Por ejemplo alguien puede preguntarte porque vas a la misa. Dejame sugerir unas razones.

Se puede decir "para escuchar la Palabra de Dios y recibir a Jesus en Comunion." Es una respuesta comprensiva, pero quizas quieres algo mas rapido. Aqui hay unas ideas: La vida es rara y necesito toda la ayuda posible.

Estoy en un maraton - si no me entreno no llegare a la meta.

Soy parte de una familia: los necesito a ellos y ellos me necesitan a mi.

Si tienes una explicacion lista no solamente ayudara a otros sino aumentara tu propia determinacion.

Necesitamos determinacion. Cuando estudiamos Resistiendose a la Felicidad vimos como la resistencia nos frena de hacer cosas que sabemos son importantes: ejercicio, comer sanamente, acostarse y levantarse temprano. Esas cosas hacen una diferencia, pero mas importantes son la oracion diaria y misa semana - Guardar el Dia del Senor.

Entonces tener una respuesta disponible. Si titubeas no te preocupes. Escoger una explicacion sencilla. La mia es "necesito toda ayuda posible." Ademas de beneficiar a otra persona tener una explicacion lista aumenta tu propia determinacion y confianza: pedir a Dios lo que necesitas.

Acuerdate el ejemplo de Jesus. Nos dice que pedira al Padre y que el Padre nos dara el mayor don. Escucharemos mas de ese don en las proximas dos semanas. Es esencial a la Vida en Cristo. Para hoy considerar que pedir - como agradecer - aumentara tu confianza. Poner tu necesidad mayor ante Jesus. Pedir y recibiras. Amen.

Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
6 Pascua

El Evangelio de hoy continúa con el discurso de Jesucristo a sus Apóstoles durante la Ultima Cena. Y en sus palabras el Señor nos indica los requerimientos del Amor de Dios y también la recompensa para aquéllos que cumplan esos requerimientos.

Sabemos que Dios es infinitamente generoso en su Amor hacia nosotros sus creaturas. Pero también es exigente al requerir nuestro amor hacia El. Si no, ¿qué significan estas palabras del Señor? "El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama ... El que no me ama, no guarda mis palabras ... Si me aman, cumplirán mis mandamientos.? (Jn. 14, 15-24).Aquí Jesús nos está mostrando, no solamente las exigencias del Amor de Dios, sino también nos está indicando algo que es esencial en el amor: quien ama complace al ser amado.

Y ¿qué es complacer a quien se ama? Complacer no significa mimar, ni consentir, ni aceptar conductas censurables. Complacer es más bien cuidarse de no ofenderle, de no desagradarle; por el contrario, es tratar de hacer en todo momento lo que le cause contento y agrado.

Dios nos ama con un Amor infinito -sin límites-, con un Amor perfecto -sin defectos- ... porque Dios es, la fuente de todo amor, es cierto. Pero aún más que eso: Dios es el Amor mismo (cfr. 1 Jn. 4, 8).

Amar a Dios es complacerlo en todo: en cumplir sus mandamientos, en aceptar su Voluntad, en hacer lo que creemos nos pide. "El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama ... El que no me ama, no guarda mis palabras?. Amar a Dios es, entonces, amarlo sobre todas las personas y sobre todas las cosas; amarlo a El, primero que nadie y primero que todo ... y amarlo con todo el corazón y con toda el alma.

En este pasaje del Evangelio de San Juan, Jesús nos dice cuál es nuestra recompensa por amar a Dios, como El lo merece y como El lo requiere. Esa recompensa es ¡nada menos! que El mismo: "Al que me ama a Mí, lo amará mi Padre; Yo también lo amaré y me manifestaré a él ... y vendremos a él y haremos nuestra morada en él? (Jn. 14, 21-24).

Pero ... si observamos bien nuestra actualidad: los hombres y mujeres de hoy ponemos nuestra confianza y nuestra admiración en los poderosos, en los artistas, en los modelos de belleza, en las estrellas deportivas, etc. Podríamos decir que nos identificamos con ellos, les damos todo nuestro aprecio -inclusive nuestro amor- llegando a imitar sus maneras de ser, siguiendo sus recomendaciones, etc. Pero ... pensemos bien ... ¿Nos llaman la atención los poderosos, las estrellas deportivas? ? ¿qué mayor Poder que el de Dios, fuente de todo poder? ¿Nos gusta la belleza? ? ¿qué mayor Belleza que la de Dios, fuente de toda belleza? ¿Nos atraen los que hacen algo bueno por la humanidad? ? ¿qué mayor Bondad que la de Dios, fuente de todo bien? En fin, ¿quién es más merecedor de nuestro amor, de nuestra confianza, de nuestra admiración, de nuestra voluntad, que Dios?

Los hombres y mujeres de hoy hemos sido absorbidos por las cosas del mundo: poder, dinero, riquezas, placeres, frivolidades, vicios, pecados, conductas erradas, apegos inconvenientes, etc., etc. Unos más, otros menos, todos estamos sumergidos en un mundo muy alejado de los valores eternos, muy desprendido de las cosas de Dios, muy desapegado de lo que realmente es valedero y duradero. Y corremos el riesgo de no poder recibir esa recompensa que Cristo nos ofrece, que es El mismo. "El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce? (Jn. 14, 16-17). Se refiere al Espíritu Santo -es decir, el Espíritu del Padre y del Hijo- que El nos envía para estar siempre con nosotros, para enseñarnos la Verdad, para recordarnos todo lo que debemos saber.

En efecto, al estar nosotros sumergidos en lo que el Señor llama "mundo?, es decir, todos esos apegos frívolos, vacíos, insignificantes, intrascendentes, negativos, no podemos percibir al Espíritu Santo. Sólo pueden percibirlo aquéllos que aman a Dios, aquéllos que tienen a Dios de primero en sus vidas, aquéllos que buscan hacer la Voluntad de Dios, aquéllos que buscan complacer a Dios en todo. Si no es así, se permanece ciego al Espíritu Santo, no se siente su suave brisa, no se perciben sus gentiles inspiraciones.

En la Primera Lectura de los Hechos de los Apóstoles (Hech. 8, 5-8, 14-17), vemos la importancia que se daba al comienzo de la Iglesia a que los cristianos recibieran el Espíritu Santo. Fijémonos que Pedro y Juan se trasladan desde Jerusalén a Samaria, para que aquéllos que recientemente habían aceptado la Palabra de Dios, recibieran también el Espíritu Santo. Vemos que en esta Lectura se nos dice con cierta preocupación que esos nuevos cristianos "solamente habían sido bautizados en nombre del Señor Jesús, pero no habían recibido aún al Espíritu Santo?, comentario que nos hace volver a aquellas palabras de Jesús a Nicodemo: "Quien no renace del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el Reino de Dios? (Jn. 3, 5). Significa esto que no basta que seamos bautizados y que creamos en la Palabra de Dios. Necesitamos, además, recibir el Espíritu Santo. El es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. El es el Espíritu del Padre y el Espíritu de Jesús. El es la promesa que Jesús hizo solemnemente a sus Apóstoles antes de morir y antes de partir de este mundo. Veamos, entonces, qué nos dice el Señor hoy.

Nos dice que, para recibir al Espíritu Santo, tenemos que creer en Dios y tenemos que cumplir sus Mandamientos; pero, además, tenemos que distanciarnos de las cosas del mundo, pues si permanecemos atados al mundo, nos quedamos ciegos: no podemos ni ver, ni conocer al Espíritu Santo. Así nos dice el Señor: "El mundo no puede recibir el Espíritu Santo, porque no lo ve ni lo conoce. En cambio, ustedes (los que hacen mi Voluntad, los que cumplen mis Mandamientos) sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes? (Jn. 14, 15-18).

Por eso, Dios nos sigue interpelando con su Palabra, día a día, semana a semana. Esta semana nos promete el Espíritu Santo y nos llama a amarle a El, indicándonos cómo: Amar a Dios es complacerlo en todo: 1º cumplir sus mandamientos, 2º aceptar su voluntad, 3º hacer lo que creemos nos pide.

Y nos indica también cuál será nuestra recompensa: nada menos que el tenerlo a El mismo y el ser amados por El como sólo El sabe hacerlo: en forma perfecta e infinita. Mientras busquemos en las cosas de este mundo y en los seres de este mundo lo que nuestro corazón ansía, seguiremos insatisfechos, deseando siempre algo más. Ese "algo más? que siempre nos falta es el amor a Dios, pues sólo en El hallaremos el descanso, la alegría, la paz que ni el mundo, ni las creaturas pueden darnos. Sólo El es la plenitud infinita que nuestro corazón busca y no encuentra, porque busca donde no es. Eso que buscamos sólo lo encontraremos cuando lo busquemos a El.

Es que, como Dios nos creó para El, sólo en El hallaremos el descanso, la alegría, la paz que no nos pueden dar ni las cosas del mundo, ni las mismas creaturas. Sólo Dios satisface plenamente. Testimonios de insatisfacción abundan: Atrevida joven pensó hacer un invento grande para la humanidad y luego suicidarse. Sin embargo, nos dice San Pedro en la Segunda Lectura (1 Pe. 3, 15-18) que a veces la conducta cristiana puede traer críticas, pero advierte que "mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal?.
These homilies may be copied and adapted for your own use; however, they may not be commercially published without permission of the author.